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Panorama de las Artes Plásticas Bolivianas en el Siglo XX (2da Parte)

A continuación presentamos la segunda y última parte de la crítica y reseña (breve pero concisa) que Harold Suárez Llápiz hace sobre los más representativos exponentes de las Artes Plásticas Bolivianas del siglo pasado y en proyección a este nuevo.

Como se verá en un repaso fugaz pero que nos va dejando nombres a ser tomados en cuenta y que posteriormente desarrollaremos en otros artículos con más detalle. Sucede que en nuestro medio existe un desconocimiento generalizado por la producción artística de nuestro país (no se sabe si esto es por un desinterés “peligroso” o por la ignorancia de los “educadores” que desconocen de primera mano, evitando así la sensibilidad e interés que las nuevas generaciones podrían generar hacia el arte, en fin…). Esperamos que esta serie de artículos  generen cierto conocimiento e interés por las tan variadas y en gran medida exquisitas muestras de la actividad plástica de Bolivia a lo largo de su Historia.

“Mercado Abasto” . Óleo s. madera 2007 – Carmen Villazon

Por: *Dr. Harold Suárez Llápiz

La pintura ingenua o llamada arte naif tiene en la figura de Armando Jordán, (La Paz, 1893 – Santa Cruz 1982) a un primer gran exponente en la Santa Cruz de antaño. Jordán relata de manera picaresca, el acontecer de la comunidad cruceña de su tiempo.

Actualmente la vallegrandina Carmen Villazón (Vallegrande 1952), es indudablemente, la artista que expresa con mayor elocuencia el verdadero arte naif entre todos sus coetáneos, no sólo en Santa Cruz sino en todo el país, puesto que sus lienzos hacen referencia a una simplicidad de espíritu que hacen transitar su arte más allá de la parte formal. Una auténtica representante de esta corriente. Su obra figurativa recorre por la vida social del habitante citadino y provinciano cruceño, a través de una figuración que capta muy bien sus características físicas pero por sobre todo el perfil psicológico de éste: su ingenuidad, sencillez y espontaneidad.

“Composición” . Óleo s. lienzo – Herminio Pedraza

“Composición” . Óleo s. lienzo – Herminio Pedraza

Herminio Pedraza (Santa Cruz, 1935- 2006) es el pintor cruceño más destacado del siglo XX. Suele evocar a la Santa Cruz de antaño que va adaptándose a los cambios propios de una ciudad que tuvo un desarrollo desmesurado en los pasados años. Su pintura es casi siempre una propuesta equilibrada, establecida dentro de una atmósfera paradisíaca: es pura, tranquila, sin temas inquietantes ni preocupantes, sino más bien rebosantes de serenidad, luminosidad y naturalidad. Todas éstas características hacen que se convierta en un verdadero bálsamo mental para el esteta.

La importancia de la obra de Herminio Pedraza radica en que es un verdadero precursor del arte moderno, que no se limita a imitar ingenuamente a la naturaleza, sino que sobresale por captar sus raíces más íntimas mediante la intensidad de las emociones y su expresión inmediata. Nos demuestra la importancia que puede adquirir el color, al utilizarlo magistralmente no sólo para crear luz y movimiento sino también para poder definir una forma, establecida en una paleta de colores predominantemente cálidos.

Tito Kuramotto (Santa Cruz 1941) es dueño de una obra tan irregular como Camaleónica; a lo largo de su carrera transitó por diferentes corrientes estéticas: desde el cubismo, (fascinado por Picasso), Pop Art, Expresionismo, (fuera de la pintura de caballete, hizo sus conocidos carros de carnaval), un hiperrealismo costumbrista, (que durante más de dos décadas  le brindó un gran éxito comercial), hasta finalmente llegar a convertir su obra en una neofiguración de tendencia expresionista que, en el último tiempo, recae con frecuencia en un expresionismo abstracto. (Acercándose más a Jackson Pollock que a Mark Rothko, dentro de la escuela norteamericana que cultivó esta corriente ).

Su pasión por la fotografía lo llevó a sumergirse dentro del hiperrealismo. Son notables en este período sus Nubes de 1979, que parecían ser avistadas desde la cabina de un avión. A partir de entonces, y durante los siguientes 20 años, plasmó en sus lienzos sus personajes costumbristas, (que gustaron mucho). Las obras “Pitillera” 1981, y “Beatriz, la hamaca” de 1982, son tan sólo algunas de las tantas pinturas que relatan las escenas cotidianas de la emergente Santa Cruz.

“La vendedora” . Óleo s. lienzo – Tito Kuramotto

“La vendedora” . Óleo s. lienzo – Tito Kuramotto

Después de dedicarse ha hacer una pintura hiperrealista y a diseñar o construir carros de carnaval en los 80 y 90, descubre que su obra terminó estancada en un costumbrismo figurativo, muchas veces muy académico en su ejecución e inevitablemente complaciente. Por ello en el 2000 decide renunciar al prototipo de obra que le había dado un nombre en la plástica nacional, para fusionar la figura humana con la naturaleza. Muy pretencioso como dibujante, posteriormente incursionó (sin mucho éxito) en la neofiguración.

Raúl Lara Torrez (Oruro, 1940 – Cochabamba, 2011) es un gran exponente del barroco-mestizo de las poblaciones andinas de Bolivia, sus personajes son mineros y campesinos que ingresan a un universo nuevo, la gran ciudad, tratan de adaptarse a ella y buscar mejores días. Es entonces, una obra que está enmarcada dentro de la corriente del realismo mágico latinoamericano, que propone la literatura de Gabriel García Márquez o en la dimensión carpentieriana de lo real maravilloso, reflejo de la expresión americana, simbiosis de culturas que nos remiten a una Bolivia profunda y mítica.

Lara pinta al proletariado boliviano, de tradición minera, de los oscuros socavones amparados por los respetados e incluso venerados diablos. En sus paisajes evoca las frías montañas de los Andes, también nos relata la Bolivia folclórica, arraigado a su querido carnaval de Oruro. Sus diversas series nos transportan a algún recóndito lugar, donde habitan seres sobrenaturales, muchas veces antropomorfos o zoomorfos, que pueden aparecer levitando dentro de composiciones oníricas, atravesando puertas y ventanas, recuperando la densa iconografía andina, expresada en la recurrente aparición de los waka- tokoris o las tradicionales tantawawas, que cobran vida en la obra del maestro, quien utiliza con bastante frecuencia, el recurso plástico del simbolismo, realizando muchas veces, una figuración de carácter expresionista.

“Niña Waca” . Óleo s. lienzo 2005 – Raúl Lara

“Niña Waca” . Óleo s. lienzo 2005 – Raúl Lara

El  también orureño Gustavo Lara Torrez, (Oruro, 1934 – 2014) es un versátil y completo artista: extraordinario pintor figurativo, ceramista, dibujante y escultor.

En cuanto a los artistas de la generación posterior, podemos destacar a Roberto Valcárcel (La Paz, 1951), quien muchas veces propone una obra a lo Joseph Beuys y Andy Warhol (en versión boliviana). Pese a ello, enfatizaré en el hecho de que es un multifacético pintor, dibujante, performancista, fotógrafo, artista conceptual e influyente precursor en Bolivia de las trilladas corrientes estéticas del artista alemán y del norteamericano, que estuvieron en su auge hace varias décadas atrás. Por otro lado arrastra consigo a una interminable pléyade de seguidores; artistas jóvenes (y otros no tanto), que continúan proponiendo más de lo mismo.

Lo lamentable del caso, es que éstos terminan abandonando el oficio manual, y creen que únicamente a través de medios tecnológicos y los conceptos transgresores pueden expresar su arte. (Es también por ello que aparecen cada vez con más frecuencia artistas autodidactas en el medio). Siempre he dicho que el asunto no debe ser tan dogmático para ninguna de las partes, es decir para quienes defienden el oficio y los que pretenden acaparar el circuito del arte nacional con estas supuestamente “renovadoras” corrientes.

Acordemos en el hecho de que, el arte no tiene precisamente por qué apelar siempre a un denso discurso snobista-intelectual indescifrable para la mayoría de la gente común (que resulta ser un público neófito en el asunto), que acude a las galerías de arte para apreciar una instalación, video-instalación o una performance y obviamente no está capacitada para comprenderlas (más allá de que el performancista le ponga esmero a lo suyo y hasta termine desnudándose), para dar a entender al respetable que su exhibición es una obra de arte y terminar recayendo en lo meramente kitsch. Estoy convencido en el hecho de que todos los lenguajes son válidos para expresarse, incluso hasta la basura puede alcanzar el estatus de obra de arte, pero sólo si tiene un adecuado tratamiento plástico. Por el contrario, si carece de dicha cualidad es simplemente eso: basura. Por ello diré que un artista puede ser tan vanguardista como el que más sin tener necesariamente por qué renunciar a los lenguajes tradicionales del arte.

Volviendo a la producción de Valcárcel, son meritorias ciertas fotografías bien logradas y una interesante serie de personajes torturados ejecutados en soportes poco convencionales, acaso reminiscencias de las pasadas dictaduras militares que se sucedieron en Bolivia décadas atrás.

El paceño Gastón Ugalde (La Paz, 1946), hizo numerosos retratos artesanales sobre hojas de coca y billetes antiguos. Considero que es un buen fotógrafo, pero a mi parecer, su obra realmente no propone nada más. Muy distinto es el trabajo del paceño Sol Mateo (La Paz, 1956), que nos ofrece logradas fotografías intervenidas dotadas de certera composición, gran fuerza expresiva, adecuados contrastes de luz y color. Por otro lado es digno de mencionar la destacable producción de Ángeles Fabri (La Paz, 1957), quien realiza un expresionismo abstracto utilizando lienzos de gran formato, con un sobresaliente dominio del color y portentoso uso de la composición.

“Baño público” . Óleo s. lienzo – Guiomar Mesa

“Baño público” . Óleo s. lienzo – Guiomar Mesa

Guiomar Mesa (La Paz, 1961), es dueña de un dibujo depurado que denota una buena formación académica y desarrolla una obra figurativa dotada de un denso hiperrealismo, donde casi siempre están representados sus tradicionales objetos inanimados: muñecos, maniquíes, imágenes de santos, entre otros. Estos surgen como los protagonistas principales en sus lienzos, parecen cobrar vida y nos otorgan esa interesante ambigüedad representada: objeto-sujeto. Para Guiomar dichos objetos inanimados pueden resultar tan expresivos como los mismos seres humanos. En otra etapa de su producción se involucra mas con la temática social, siendo hasta crítica con el exagerado falso nacionalismo de la sociedad boliviana, realizando creaciones de importante contenido simbólico y testimonial.

La  prolífica artista eslovena Ejti Stih (Kranj, Eslovenia 1957) observa y pinta lo que muchos no pueden ni quieren ver, sin remitirse a las falsas utopías, ha convertido su pintura, en una propuesta tan atractiva como tangible para una comunidad receptora que ha aprendido a través de ella a ser autocrítica y a reírse de si misma. Sus lienzos son indudablemente un estudio sociológico profundo, descarnado y veraz de nuestra sociedad. A esto le añade fuertes dosis de gran creatividad, espontaneidad y originalidad. Esta puede ser su misteriosa fórmula del éxito, que coadyuva sustancialmente a que muchos amantes del arte, (tanto los aficionados neófitos, como los estetas más expertos) se identifiquen con ella. (Y por supuesto, para que también le compren).

“Magnífica” Acrilico s. lienzo – Ejti Stih

“Magnífica” Acrilico s. lienzo – Ejti Stih

La pintura de Keiko González (Houston, EEUU, 1964), sigue la corriente del expresionismo abstracto, aunque en buena parte de su obra es evidente una neofiguración próxima al cubismo sintético influenciado por Pablo Picasso. La producción temprana es de carácter simbólica e icónica; incluso podemos evidenciar un fuerte contenido erótico en algunas de estas series donde vislumbran formas femeninas. Revela la formación que obtuvo en la escuela americana, donde vislumbraron ante sus ojos Jackson Pollock, Willem de Kooning y Mark Rothko. Pero su mayor referente indudablemente fue el pintor armenio-estadounidense Arshile Gorky, quien influyó considerablemente en importantes artistas de los Estados Unidos y que a su vez también fue influenciado por el creador del famoso Guernica. Actualmente la pintura de Keiko ha evolucionado y fue dejando de lado dicha figuración, tornándose más gestual, espontánea y audaz. La materia surge como la principal protagonista y se vuelve una constante en su pintura. Se revela un gran conocedor del manejo de los espacios en lienzos de grandes dimensiones que otorgan mayor fuerza expresiva a sus creaciones.

También son dignos de destacar Cecilia Lampo, (La Paz, 1952) dueña de una sugestiva pintura abstracta de tendencia minimalista, realizada con colores encendidos y dotada de una elocuente plasticidad.

Fabricio Lara (Oruro, 1966) continúa fortaleciendo la dinastía de los Lara en la pintura boliviana, con una propuesta que revela figuras rupestres sintetizadas que se combinan con un particular paroxismo cromático.

Raquel Schwartz, (La Paz, 1963) se ha destacado por proponer (hace ya un buen tiempo), interesantes e innovadoras producciones realizadas en cerámica.

Alejandra Dorado Cámara (Cochabamba, 1969) presenta una obra inteligente, cuestionadora y transgresora, ejecutada a través de los más diversos medios de expresión como ser: fotografía intervenida, performance, pintura, dibujo etc. que indagan bastante en torno a la sexualidad, la religión y a otros temas tabú en la sociedad boliviana.

La también artista visual Erika Ewel (Santa Cruz, 1970), manifiesta a través de su producción pictórica o fotográfica, su preocupación por la reflexión acerca de la identidad del individuo, la relación con su entorno y la identidad de género.

“Frida Arcángel” – Marcelo Suaznabar

“Frida Arcángel” – Marcelo Suaznabar

Marcelo Suaznábar (Oruro, 1970) es un artista de formación autodidacta, que en los inicios de su carrera nos ofrece una pintura de fuerte temática  religiosa,  pero a su vez plagada de un mundo de sueños y fantasías que involucran a todos los prejuicios y tentaciones maquinadas por el subconsciente del ser humano vulnerable; mas aún ahora, gracias a la invasiva tecnología, pero con un enfoque personal hacia los conflictos culturales, religiosos, ecológicos, morales, sexuales y otros mas, que azotan a las sociedades modernas, muchas veces frívolas, clónicas, mediáticas y hasta morbosas. Su obra ribetea con el surrealismo y evoca constantemente a Hieronymus Bosch, apodado “El Bosco”. Estoy convencido en el hecho de que Suaznábar es un auténtico cultor de un arte renacentista andino, puesto que al arraigarse a sus raíces más íntimas se detiene estéticamente en la importante dualidad que plantea el desafío de sentirse boliviano, pero a su vez, continúa adoptando planteamientos estéticos universales.

En la fotografía artística contemporánea nacional sobresalen los ya mencionados Roberto Valcárcel, Gastón Ugalde, Sol Mateo, Erika Ewel y Alejandra Dorado Cámara. Los más jóvenes Galo Coca (La Paz, 1979) y Douglas Rodrigo Rada (La Paz, 1974) se perfilan como prometedores valores emergentes. El primero es artista visual, fotógrafo y performancista. El segundo es un talentoso artista visual que se expresa preferentemente a través de los lenguajes de la videoinstalación y el dibujo.

La paceña Narda Alvarado (la Paz, 1975) utiliza los recursos más variados como ser: la fotografía intervenida, instalaciones e intervenciones urbanas.

Y finalmente en Santa Cruz, ha venido destacándose el artista visual Roberto Unterladstaetter (Santa Cruz, 1980).

En cuanto al dibujo en Bolivia, ineludiblemente debo destacar al maestro Cecilio Guzmán de Rojas (Potosí, 1899 – La Paz, 1950), gran dibujante de la primera mitad del siglo pasado; posteriormente sobresalen Edgar Arandia (1951), Ricardo Pérez Alcalá, Efrain Ortuño (1957), Fernando Montes (1930-2007),  Raúl Lara, Juan Rimsa,  Gil ImanáDavid Angles, Fredy EscóbarWalter Solón RomeroEusebio Choquey Enrique Arnal, todos ellos extraordinarios dibujantes. Como ilustrador es oportuno mencionar al talentoso Alejandro Salazar.

Cabe destacar que existen tres connotados caricaturistas en el arte boliviano del siglo XX: Miguel Alandia Pantoja, Emiliano Luján y más recientemente, Ricardo Pérez Alcalá se revela como un talentoso cultor de este oficio. En el grabado nacional es ponderable la producción del artista  oriundo de La Paz David Angles, (1956-2000), además se destacan Max Aruquipa, Diego Morales, Wálter Solón Romero (1925-1999) y la propia María Esther Ballivián. Todos ellos dedicaron muchos años a perfeccionar su trabajo en esta técnica.

… Esta crítica es continuación de: Panorama de las Artes Plásticas Bolivianas en el Siglo XX  (1ra Parte)

*El Dr. Harold Suárez Llápiz, cruceño, boliviano es crítico e investigador de arte boliviano. Se ha dedicado a investigar y difundir el arte boliviano durante más de una década. Su afán de investigación lo ha llevado a visitar talleres de importantes artistas, además museos, galerías y diversos centros culturales. Realizó estudios de Gestión e Historia de las Artes en la Universidad del Salvador en Buenos Aires, Argentina.

+info: ARTE BOLIVIANO CONTEMPORÁNEO

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